Conocer la historia de Tlaxcala, aún si se trata de aspectos esenciales, es una manera de comprender la riqueza cultural y arquitectónica que le ha sido heredada y que hoy en un patrimonio turístico difícil de hallar en otro lugar. Los avatares históricos de un sitio determinado no son acontecimientos que pasan sin más, como agua en la corriente de un río, sino que, por el contrario, al tiempo que ocurren le dan forma, lo dimensionan y perfilan. En lo que se refiere a la historia de Tlaxcala vemos que este flujo histórico, ha dejado como resabios, impresionantes sitios arqueológicos y bellos ejemplos de arquitectura colonial, por ejemplo, pero también notables edificios propios de la modernidad tlaxcalteca. Para valorar estos atractivos de una justa manera y en el marco de unas vacaciones en esta entidad del país, vamos a comentar algo sobre la historia de Tlaxcala, ciertas fechas y acontecimientos clave para los derroteros de esta entidad.

En los días prehispánicos, Tlaxcala fue de las pocas naciones que logró sostener su autonomía, frente a los aztecas. Estaba dividida en cuatro señoríos, gobernados por importantes jefes de la región. Hasta la fecha, los habitantes del lugar siguen denotando un gran orgullo, heredado sin duda de sus antepasados precolombinos. Una vez consumada la Conquista, la ciudad de Tlaxcala fue fundada por Hernán Cortés, en 1520.  Mucho después, en la Guerra de Independencia, un importante protagonista, el sacerdote Mariano Matamoros, era oriundo de San Felipe Ixtlacuixtla. Fue un gran apoyo para Morelos en sus planes y logros. Luego, en 1812, fue jurada la Constitución Española, en la Plaza de Armas de la ciudad. Bajo el gobierno del coronel Próspero Cahuantzi, que duró 26 años, atravesó una línea de ferrocarril por vez primera a Tlaxcala. Ya en tiempos de la Revolución Mexicana, en 1910, cuando se dio un levantamiento en armas generalizado, aparecieron en Tlaxcala importantes combatientes, como Máximo Rojas, Juan Cuamatzi o los hermanos Cirilo y Domingo Arenas, valiosos apoyos de Emiliano Zapata en su causa particular.

Como hemos visto, existen algunas fechas que han sido determinantes para el curso que ha seguido Tlaxcala en su desarrollo como entidad federativa. Es una evolución que ha beneficiado notablemente a su potencial turístico, ya que, sus visitantes, al conocer los antecedentes de sus principales atractivos, los valoran y disfrutan más. Tlaxcala es una fuente inagotable de referencias históricas, propuestas culturales, antiguas tradiciones y riquezas naturales que recomendamos ampliamente disfrutar.